Cualquier cosa me hace feliz, supongo que será en buen tiempo
parece que el cielo despeja, aunque a lo lejos se ve oscuro
y a ti ni siquiera te veo en el horizonte
como todo lo que se va.
Y fíjate que odio las despedidas, y esas estúpidas últimas palabras sin sentido de ser que aparecen enrevesadas con miradas tejidas de dulce tristeza
pero como me hubiese gustado despedirme
decirte que te quiero
y mentirte
mi mentira sería comparable a la majestuosidad de cualquier mínima lágrima de sirena,
pero nos hubiese merecido la pena.
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